La
interacción entre una persona y un caballo, en un entorno de libertad, nos brinda un enorme abanico de
posibilidades.
Estimula
la respuesta de relajación de nuestro sistema emocional y pone de manifiesto
nuestra intencionalidad y comunicación no verbal, así como nuestra forma natural
de gestionar las relaciones interpersonales y de liderazgo.
El
caballo se relaciona con sus congéneres y con su entorno mediante unas pautas
bien establecidas de gestos, actitudes corporales y posición de liderazgo en la
manada. La aplicación al mundo empresarial, a través de la metáfora, de nuestra
actuación con el caballo ha probado ser fácil, directa y muy reveladora.
Nuestros caballos están adiestrados en el trato amable con el
hombre y la relación con ellos puede ser de absoluta confianza. No obstante el
caballo es un animal grande que emana poder e inspira respeto, por eso, utilizar
la fuerza con él para conseguir nuestros objetivos, no es una opción.
En nuestros cursos se potencian competencias básicas de la inteligencia
emocional: conciencia de uno mismo, presencia, empatia, autenticidad,
entusiasmo, perseverancia, equilibrio emocional, comunicación y
persuasión
|